martes, 9 de abril de 2013

Arquitectura romana3:

Tipologías arquitectónicas en Roma

Los romanos recibieron diferentes tipologías que modificaron o adaptaron a sus gustos o necesidades, desarrollando algunas gracias a nuevas técnicas. Entre estas podemos señalar la domus, el templo, el teatro y los monumentos funerarios. Además desarrollaron otras nuevas como:
Basílicas. Eran palacios de justicia y también lonjas, las cuales tenían planta rectangular con su pronaos o pórtico, sus naves (central y laterales) para el público, su transeptum o chalcidicum para los abogados su absis o exedra para el tribunal, sus entradas principal y laterales y sus tribunas o galerías, sobre las naves laterales, con vistas a la central.
Arcos triunfales. Se dedicaban a honra de algún vencedor glorioso y se derribaban luego de haber pasado él en triunfo haciéndose permanentes los construidos durante el Imperio. También se elevaban estos monumentos lo mismo que las columnas u obeliscos en conmemoración de otros hechos gloriosos.
Termas o edificios de baños para el servicio público.
Anfiteatros, no conocidos por los griegos. Eran de planta circular o elíptica.
Circos. Servían para las carreras de carros como los griegos hipódromos pero tenían una espina o muro coronado de estatuas a lo largo de la línea media.
Naumaquias. Eran anfiteatros cuyo fondo se llenaba de agua para representar combates navales.
Puentes y Acueductos.
Calzadas. Bien fundadas y sólidamente empedradas (ya con anchas losas, ya con menudos cantos) que partiendo de Roma llegaban hasta los extremos del Imperio con sus márgines o aceras algo elevadas, sus foros.




lunes, 8 de abril de 2013

Arquitectura romana2:


Órdenes de la arquitectura romana:
La arquitectura romana adaptó los tres órdenes griegos y el llamado etrusco modificándolos y añadiéndoles otra forma de capitel que se definió por los arquitectos renacentistas con el nombre de orden compuesto. De esta suerte, se cuentan cinco órdenes, a saber:
el orden toscano o etrusco que permanece básicamente igual.
el orden dórico romano que eleva su columna a dieciséis módulos, adorna su collarino o garganta, añade un talón al ábaco, tiene el astrágalo en forma de junquillo que rodea al fuste y debajo de la corona de la cornisa lleva dentículos o mútulos. Esta última diferencia le constituye respectivamente en las variantes de dórico denticular y dórico modillonar, según los arquitectos del renacimiento.
el orden jónico romano, que adorna más su capitel que el griego, reduce la magnitud de sus volutas, suprime en ocasiones el astrágalo y eleva la altura del fuste.
el orden corintio romano, se ostenta más florido aún que el griego y en él abunda, sobre todo, la hoja de acanto. De ésta, lleva dos o tres series el capitel, dobladas hacia adelante y además de los dentículos admite series de modillones adornados para sostener la cornisa.
el orden compuesto, que llegó a ser el predilecto de los romanos no difiere del corintio sino en engarzarse más los adornos y en alguna modificación accidental del capitel: éste se constituye por hojas de acanto sin calículos y con cuatro volutas que salen por encima del cuarto de bocel de modo que parece compuesto de jónico y corintio.
La arquitectura romana adoptó con frecuencia la superposición de un orden arquitectónico a otro diferente en un mismo edificio, quedando el más sencillo y robusto debajo del más elegante y delicado, según es de notar en el grandioso Coliseo romano.


Teatro de Marcelo
Fueron modelos de dichos órdenes en Roma:
el Templo del Capitolio y el Foro Romano, del toscano
el Templo de Marte y el Teatro de Marcelo, para el dórico
parte del Teatro de Marcelo, el Templo de la Fortuna viril y el de la Concordia para el jónico
el Panteón de Agripa y el Templo de Antonino y Faustina, en el corintio
el Arco Triunfal de Tito y de Vespasiano y el de Septimio Severo, en el orden compuesto
el Coliseo de Vespasiano de tres órdenes a la vez: dórico, jónico y corintio


Templo en Palmira
En las colonias romanas se usaron también los mismos órdenes pero, generalmente, con menor perfección y con más alteraciones que en el de la metrópoli. Son muy celebrados entre otros edificios:
el anfiteatro y el templo de Roma y Augusto en Nimes (Maison Carrée)
la Puerta negra en Tréveris
el Templo de Vesta en [etapa pontificia]+
el Arco de Trajano en Ancona y en Benevento
el palacio y el mausoleo de Diocleciano en Spalato (hoy, catedral)
los templos de Baalbeck y de Palmira en Líbano y Siria respectivamente

Arquitectura romana1:

Historia

La arquitectura romana tiene su origen en la etrusca, sumada a influjos de la griega, sobre todo después de las guerras púnicas y por lo tanto, presenta rasgos de ambas. Hoy se hace datar la arquitectura romana de la fecha en que se construyeron la primera vía y el primer acueducto . Por esta época y durante las conquistas de Roma en Sicilia y en la misma Grecia, los generales romanos solían llevarse como trofeo de sus victorias gran cantidad de objetos artísticos. Por otro lado, los artistas griegos y etruscos, atraídos por el poder económico de la señora del Mediterráneo, llevaron a Roma el gusto e incluso la pasión por las Bellas Artes y en estas escuelas formaron sus artistas propios.
El periodo de esplendor del arte romano abarca los dos primeros siglos del Imperio. Pero ya a principios del siglo II de nuestra era, , se inicia la decadencia del buen gusto que se acentúa en el siglo III y se confirma en el siglo IV por efecto de cierto barroquismo o irregularidad y pesadez en los estilos aunque aumente el fasto y la magnitud de las obras. Pero la arquitectura, en cuanto arte de construir sigue desarrollándose hasta la invasión de los bárbaros, por lo menos, en los principales centros de cultura. Pruebas de esto son las grandes basílicas de Roma construidas en el siglo IV, no sólo las destinadas al culto cristiano, sino también las civiles. Los restos de la colosal basílica civil de Constantino (también llamada de Majencio) que todavía se alzan en Roma, sirvieron como fuente de inspiración a los arquitectos del renacimiento en el siglo XVI.
Los romanos emplearon profundamente el arco y la bóveda. Ésta no se forma con dovelas de piedra aparejada (salvo en algunas construcciones asiáticas), como se disponía en la bóveda etrusca, sino de una masa confeccionada con puzolana y cascajo. Las bóvedas solían tener gruesos arcos de ladrillo, ya paralelos, ya diagonales pero embebidos en la bóveda misma, que servían como sujeción provisional y como refuerzo interior de la bóveda. Un ejemplo soberbio es la cúpula del Panteón de Agripa en Roma.
Los romanos, no sólo construyeron bóvedas de cañón y cúpulas, sino rudimentarias bóvedas de arista y de crucería. Pero estas últimas debieron usarse con poca frecuencia fuera del Imperio de Oriente pues sólo se conocen las de las Termas de Caracalla y las de la Basílica de Majencio en la cual se advierte un sistema de contrarrestos interiores aplicados a la bóveda. También empezaron a aparecer en la arquitectura romana los capiteles historiados que tanto se hicieron en la Edad Media, pues de ellos se han descubierto algunos ejemplares en Pompeya y otros sitios.
Los edificios romanos, según su uso, podían ser muy sobrios o muy suntuosos. Puentes y acueductos son austeros y funcionales, mientras que templos y palacios son lujosos y monumentales, con un claro fin representativo. Las edificaciones más nobles se revestían de piedra formando órdenes, que no reflejaban la estructura interior real. Se decoraban los muros de los edificios suntuosos con pinturas y los pavimentos con mosaicos.

lunes, 25 de marzo de 2013

Cultura de la antigua roma 6:


Desarrollo de las fiestas romanas
La principal fiesta romana (ludi máximi o ludi magni, es decir los Grandes Juegos) empezaba con una procesión tras la cual iban las imágenes de los dioses y detrás los guerreros; seguían las comparsas de bailarines (lúdii) con túnicas rojas; los hombres adultos con cascos y armaduras, los adolescentes con pieles de ovejas; después venían los músicos: el colegio de flautistas o collegium tibicínium era tan antiguo como el de los saliares, en latín salii (sacerdotes del dios Marte o 'saltadores danzantes'), pero tenía una consideración inferior.
Esta fiesta se celebraba en otoño, al regreso de las tropas en campaña, y era una fiesta para celebrar la victoria.
En el carnaval popular (fériae o saturae) se usaban máscaras. La música se hacía con flautas (tibias). En las fiestas se celebraban combates y carreras de carros. Los vencedores recibían una palma como corona lo cual era considerado un gran honor. Un romano se enterraba siempre con las palmas o coronas ganadas.
También destacaba entre las diversas fiestas la de los manes, dedicada a los muertos. Todas las fiestas tenían un desarrollo similar, cada una con sus particularidades. Otra importante fiesta también era las Saturnales (en honor a Saturno) en la cual los amos servían a sus esclavos por un día completo, como si los papeles se hubiesen invertido.
La religión
Los romanos eran politeístas. La religión romana refleja los mismos elementos procedentes de otras civilizaciones que el resto de sus manifestaciones culturales. La religión griega, sobre todo, desempeñó un papel fundamental en la creación del panteón romano.
Durante la Monarquía y en los primeros tiempos de la República, los dioses estaban directamente relacionados con las actividades agrícolas y la vida doméstica.
Los romanos veneraban a los númenes o espíritus de la naturaleza, a los manes o espíritus de los antepasados, a los lares o espíritus del hogar y a los penates o espíritus de la vida y de las provisiones.
La religión romana tuvo un carácter práctico que se tradujo a la creación de un tipo especial de sacerdotes, los augures, encargados de interpretar determinados signos (el vuelo de las aves, las entrañas de los animales sacrificados, los fenómenos naturales como el trueno) para tomar decisiones relacionadas con la vida pública.
Tecnología
Se destacaron los romanos en la tecnología aplicada, sobre todo en agricultura, obras públicas y tecnología militar: molinos hidráulicos, sistema de calefacción central y aislamiento contra la humedad de las viviendas; catapultas, ballestas, torres de asalto instaladas sobre ruedas; faros en los puertos y, sobre todo, un sistema de construcción de calzadas, con firme de piedra amalgamada con mortero, bordillos y zanjas de desagüe, que han permitido que aún se conserve gran parte del trazado viario romano.
Las construcciones romanas más importantes eran:
Los teatros. Donde se representaban obras de arte.
Los anfiteatros. Donde luchaban gladiadores.
Los circos. Donde se hacían carreras de carros.
Las termas. Donde se bañaban y hacían gimnasia.
Los arcos de triunfo. Recordaban hechos históricos y personajes.
Los acueductos. Para canalizar y abastecerse de agua de lluvia.
Vestimenta
En Roma la vestimenta distinguía y diferenciaba a las clases sociales. Por ejemplo, sólo los senadores romanos usaban el calceus, zapato propio de esta casta. A pesar de las similitudes entre griegos y romanos estos últimos tenían una gran característica: la ropa tenía un profundo significado político. Los jóvenes al cumplir 21 años usaban sobre la túnica, la toga, amplio manto de lana o hilo, símbolo del hombre libre. En la toga se colgaban los distintivos del grado político que el ciudadano adquiría a lo largo de su trayectoria. Las mujeres romanas, como las griegas del periodo clásico, usaban una túnica y un amplio manto rectangular conocido como palla. La túnica o stola fue el reflejo de las influencias etruscas (sencillez en las líneas y en los colores). Más tarde el contacto de esta civilización con culturas orientales y el crecimiento del concepto de la elegancia fueron modificando el atuendo. Las túnicas se confeccionaron con telas más suaves y ligeras, de colores más variados e intensos. Este hito sucedió también con la ropa masculina después de la caída del Imperio Romano de Occidente, donde las influencias bizantinas entraron marcando la elegancia en las togas y túnicas. Bordados de oro y piedras preciosas adornaron las elegantes y refinadas telas que caían en profundos pliegues. Sin embargo, el vestuario romano popular casi no varió. Ellos siguieron vistiendo la túnica tosca y la capa con gorro de lana, en invierno y de algodón, en verano.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Cultura d ela antigua roma 5:

El nacimiento
Cuando en Roma nacía un niño, lo ponían a los pies del padre y, si éste lo cogía en el colo y lo alzaba bien alto en los brazos (tollere fillium), el niño quedaba legitimado y el padre se comprometía con este reconocimiento a criarlo, educarlo y ayudarle a buscarse la vida.
En los primeros ocho días (primordia) había diversas ceremonias para que las divinidades, principalmente Juno y Hércules, protegiesen la nueva vida.
En el dies Iustricus (8º si era niña y 9º si era niño) se purificaba la criatura con agua en presencia de los padres, familiares y amigos convidados. Se ofrecía un sacrificio a los dioses, le ponían el praenomen, le regalaban los primeros juguetes y le ponían en el cuello la bulla (cápsula de metal o cuero dentro de la cual metían cosas que se consideraban protectoras del niño). Esta bulla la va a llevar siempre colgada hasta los diecisiete años. También durante este periodo el niño, si pertenece a la nobleza, va a vestir una túnica bordada (toga praetexta), similar a la toga de los magistrados, concedida a los niños de la nobleza por una hazaña militar infantil en los tiempos del rey Tarquinio. Las mujeres llevarán esta toga hasta que se casen. A los 17, en una ceremonia de entrada en el mundo de los adultos, el adolescente ofrecerá a los dioses la bulla y la toga praetexta; a partir de entonces, vestirá la toga virilis.
[editar]Los nombres propios
El nombre en Roma tenía ciertas particularidades. Las mujeres llevaban un único nombre, que normalmente era el de la gens en femenino: Terentia (de la familia Terentia). Los hombres, en cambio, sobre todo si eran patricios, llevaban tres nombres, costumbre de origen etrusco: Marcus (praenomen), Tullius (nomen), Cicero (cognomen).
El praenomen designa al individuo (el nombre de hoy en día). Los praenomia normalmente aparecen en abreviatura. Los más frecuentes eran: A.: Aulus; Ap.:Appius; C.:Caius (Gaius); Cn.:Cnaeus (Gnaeus); D.:Decimus; K.:Caeso; L.:Lucius; M.:Marcus; Mi.:Manius; Mam.:Mamercus; N.:Numerius; P.:Publius; Q.:Quintus; Ser.:Servius; Sex.:Sextus; Sp.:Spurius; T.:Titus; Ti.:Tiberius.
El nomen es el distintivo de la gens o estirpe, comprendiendo en la práctica varias familias. Sería como el apellido de hoy en día.
El cognomen, distintivo de la familia dentro de la gens, era inicialmente una especie de apodo, rasgo físico o moral o cosa parecida.
Algunos indican la procedencia primitiva (Coriolanus, "de Corioli"), o una cualidad física (Crassus, "grueso, corpulento"; Longus, "alto y delgado"; Cincinnatus, "de pelo rizado"), o productos o trabajos campesinos (Cicero, "garbanzo").

Los nombres por edades y condición social
Tocador de una matrona romana. Obra del siglo XIX de Juan Giménez Martín, Congreso de los Diputados de Madrid.
Infans: el que no habla (hasta los 7 años); Puer: de 7 a 17 años; Adulescens: de 17 a 30 años; Iuvenis: de 30 a 46 años; Senior: de 46 a 60 años; Senex: de 60 a 80 años; Aetate provectus: más de 80 años.
Puella: niña
Virgo: mujer no casada
Uxor: esposa
Matrona: madre de familia
Anus: la mujer que ya no puede tener hijos
Mulier: mujer, desde que se casaba.
Vir: hombre
Los símbolos
El imperio romano fue muy rico en símbolos, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días, como el Fasces, haz de pequeños troncos atados con una cinta roja formando un cilindro alrededor de una hacha. Se han encontrado restos de fasces etruscos, y en Roma, simbolizando la autoridad del imperio, eran llevados por un número variable de lictores, fasces lictoriae, que acompañaban a las autoridades en las ceremonias. Los fasces fueron adoptados como símbolo por el Fascismo de Benito Mussolini, igual que la esvástica hindú lo fue por el nazismo alemán.